El Sueño
Traumdeutung | Lecturas

Alicia Arenas

“Y bien, es precisamente alrededor del cuestionamiento del padre, de la función paterna que, según creo, se organiza la orientación fundamental de este Seminario (Seminario VI, J. Lacan). Y no es por casualidad que Lacan haya ido a pescar en La Interpretación de los Sueños ese sueño del padre muerto que apunta a la relación de un hijo con su padre y que constituye una versión de la relación padre-hijo diferente de la versión edipica típica.”[1]

El sueño[2]: Un padre muere después de una larga y sufrida enfermedad y el hijo tiene sueños repetitivos en los que su padre aparece vivo conversando con él, como siempre. El hijo le dice a Freud - en medio de duros autoreproches - que su padre en el sueño: “Estaba muerto pero no lo sabía”, añadiendo que durante la penosa enfermedad él había deseado la muerte de su padre para que dejara de sufrir, algo que habría sido horrible “si su padre lo hubiera sabido”. Según Freud, en el “no sabía” se entrecruzan el deseo edipico infantil por de la muerte del padre, y el del presente, que el padre muera para que deje de sufrir.

Sin embargo, la interpretación que dará Lacan a este sueño va más allá de la posición edípica, subrayando que se trata de una psicosis[3]. Lo explica diciendo que además de la dimensión significante hay que incluir aquí la dimensión del objeto como fantasía, se trata aquí de una fantasía onírica que surge como defensa allí donde el sujeto se desvanece al tocar el “punto de pánico”, un mecanismo que no estaría ya del lado de la negación sino de la forclusión, sensación de que alguien está muerto sin saberlo, es esa la convicción que afecta la imagen del padre en el sueño y que viene desde lo real allí donde el sujeto ha quedado abolido, es por eso que no puede tratarse de una negación.

Miller[4] nos dice que en los primeros capítulos de este seminario Lacan esboza una primera teoría del fantasma en tanto vía el deseo surge la relación con el objeto, el de la fantasía, puramente imaginario, que en ese momento eclipsa la pulsión, sin embargo al final del seminario le dará un giro en el que sitúa a la pulsión en su justo lugar, el de el objeto como real. Dos versiones del objeto que en su última enseñanza quedarán finalmente fusionadas en el modo de goce del sinthome.

Es así como Lacan sitúa el sueño del padre muerto, estableciendo una sensible diferencia entre lo subrayado por Freud desde la dimensión puramente simbólica, al introducir la dimensión del objeto, aquí aún imaginario, al que el sujeto se aferra frente al agujero en lo simbólico. Si bien aquí Lacan aún no desarrolla el concepto de objeto a, nos muestra ya que se trata de algo que va más allá de la significación, y que afecta directamente el sentimiento de realidad de este sujeto.

NOTAS

  1. Miller, J.-A., “El Otro sin Otro”, Freudiana n.68, Revista de Psicoanálisis de la Comunidad de Catalunya de la ELP, Catalunya, 2013, pp.135-153.
  2. Freud, S. Los dos Principios del Funcionamiento Mental. Tomo II. Editorial Biblioteca Nueva. 1973.
  3. Lacan, J. El Seminario, Libro 6. El Deseo y su Interpretación. Cap. III, pg. 71. Edit. Paidós. 2014.
  4. Miller, J.A. Presentación del Seminario 6 de Lacan. Paris, 26 de Mayo 2013, publicado en latigolacaniano.com